Lo que a ti te parece una situación idílica, para mi es una tortura.
Sé que si me dejo llevar por mi instinto sufrirás, me reprocharás no haberme mantenido bajo control, sabiendo cómo hacerlo, me mirarás de esa forma que me hace sentir con ganas de morir.
Porque te quiero más que a nada en el mundo, pero también soy lo que soy, ¿es que no lo ves?.Eres tan feliz pensando que has conseguido lo que nadie había podido conseguir antes, que no quieres entender que he tenido que renunciar a tanto, que ya no encuentro ningún motivo para ser feliz.
Cada día que pasa voy perdiendo mi identidad, ya casi no me reconozco.
Si lo que querías era vivir así, no sé por qué te fijaste en mi.
Podías haber escogido un caniche, uno de esos perritos falderos preocupados tan sólo de agradarte, que ya carecen de cualquier molesto instinto que te incomode.
Pero no sé por qué me escogiste a mi, que adoro la caza, la persecución, que sueño con batirme hasta la extenuación con mi enemigo y acabar con él si no se somete a mi. He nacido para derrotar a gigantes y me tienes rodeada de pollitos.
Y la historia sigue y sigue.
Sólo espero que llegue el día en que te des cuenta de lo que estás haciendo y me liberes de esta carga.