Archivar paraMayo, 2007

Boing!

Pues si, he votado y lo he hecho a quien me ha dado mi real gana. Y haya sido a quien haya sido no habrá quien pueda convencerme de que lo que voto me etiquetará como españolista o nacionalista o “etarra”.O que he tirado mi voto porque a esos no los vota ni dios, que no he votado de forma “útil”, que apoyo la corrupción, que mi voto es fascista o progre o que soy facha o sociata o una roja que quiere desmembrar “Ejpaña”.

He votado porque creo en la libertad, porque defiendo mi derecho a elegir a aquellos que gestionarán los intereses de todos y asumiré el resultado de la mayoría, porque creo que mi voto vale tanto como el de cualquiera y se merece el mismo respeto.

Por mucho que se empeñen en que esto parezca una mierda, seguiré votando, porque lo único que no pueden manipular es eso, mi libertad de escoger una papeleta y meterla en un sobre.

Girando la rueda

El otro día se planteó la posibilidad de que tuviéramos que trasladarnos a vivir a otro lugar, fuera de Madrid.Para un madrileño decir fuera de Madrid equivale a decir el resto del planeta, sin que importe muy bien donde sea, porque si no vives en Madrid, en fin, ¿qué demonios importa donde vives?.

Hace tiempo vivir fuera de aqui (de Madrid, obviamente) me ilusionaba, me apetecía, me suponía imaginar una nueva vida con gente nueva, nuevos retos, nuevas experiencias, pero ahora… uf, ahora no, ahora no me apetece dar un solo paso ni siquiera fuera de la valla del Anillo, así que ir aún más allá me resulta del todo imposible.Pienso en las razones que me están llevando a sentirme así y creo que sé cuales son, aunque bueno, no sé como evitarlas sin que eso implique coger mi vida y darle la vuelta como a un guante. Tiene que haber soluciones intermedias, seguro, sólo es que como mi naturaleza tiende a inclinarme hacia soluciones radicales, sencillamente, no las veo.

Desde que era peke recuerdo que nunca pensé en casarme, ni mucho menos en tener hijos, así que se podría pensar que no soy muy coherente con mi romántico plan de vida, pero lo que ocurre es que nunca pensé que conocería a alguien como el Oráculo.
No me hizo falta mucha experiencia con el sexo opuesto para darme cuenta de que la monogamia no era una de mis virtudes, pero cuando tienes miedo a perder a alguien decides que lo mejor es dejar de mirar a otra parte y asegurarte de que la mejor forma de que permanezca a tu lado es simplemente no hacerle daño.

Sin embargo, no sirvo para llevar una vida convencional y resulta sorprendente teniendo en cuenta como vivo, porque creo que es muy dificil encontrar a alguien que lo sea tanto como yo, pero es porque sé cómo mantener las apariencias. Mi madre siempre me repetía que la vida transcurre en un escenario, al que siempre debes salir a actuar. Este terrible consejo que me ha ayudado en muchas ocasiones, es precisamente lo que me impide desacomodarme de esta eterna representación de mi vida y bajarme a vivir la vida real, entre el público.

No es fácil llegar a determinadas conclusiones y a veces no se llega a ellas si no hay un detonante que te haga salir del ensimismamiento. Si ese detonante según llega, desaparece, te quedas pensando para qué saliste del encantamiento.

En fin, “Elemental, querido Watson”, o en realidad, todo lo contrario.

Vértigo

Trato de no pensar en ti, pero este día que vuelca sus lágrimas sobre mi no parece dejarme otra opción.Ya hace tiempo que me rendí a la evidencia de que dejaste de quererme.
Desde entonces trato de comenzar un nuevo camino, aunque la herida que me has dibujado en la piel va a hacer que te recuerde para siempre con dolor, con tanto dolor que he llegado a pensar que no cabría más el amor.

He pasado una eternidad perdida en un inmenso desierto helado, que no me dejaba sentir ni el calor de mi propia piel. La soledad que he tenido que soportar ha sido tan devastadora, que no sé como acercarme a alguien sin temer que al hacerlo me rompa y desaparecezca para siempre.
No sólo no puedo quererte, he creído que no podría volver a querer a nadie más.

Sin embargo me sorprendo pensando en él, recuerdo la calidez de su sonrisa y su mirada cómplice. Aunque por fin ya adiviné que nunca cruzará el límite que lo separa de mi, no me importa, porque sé que después de haberlo perdido todo, no puedo perder más.

El arte de la guerra

En “El arte de la guerra” de Sun-Tzu, un general chino que vivió en el siglo V a.c., se dan las líneas maestras que dibujan la forma de conseguir el mayor éxito en la empresa de la guerra.Sin embargo, la forma en que están escritas, la filosofía que dejan entrever, la disciplina, la estrategia, hace que puedan aplicarse a muchos aspectos de la vida, o incluso a la vida misma.

Podemos abstraer el concepto de la guerra y sustituirlo por la condición que se nos presenta como obstáculo o como objetivo y conseguir la inspiración suficiente que nos permita dar el paso siguiente, o no darlo, y salvar así ese obstáculo, conseguir lo que deseamos o al menos saber por qué no lo hemos conseguido, qué ha fallado y por qué.

Cuando el enemigo al que quieres vencer es el miedo, debes tener en cuenta que uno de los factores que más van a influir en el campo de batalla eres tú mismo.
En mi caso, he seguido uno de los consejos de Sun-Tzu: Si tu enemigo es demasiado poderoso, evítalo.
Mientras tanto voy reorganizando mis tropas, valoro las debilidades de mi enemigo, lo que le alimenta y le destruye. Le tanteo, le vigilo, incluso a veces, le engaño.

Aún no sé como ganar esta guerra, pero al menos sé a quien tengo que vencer.

Sumando dias

La primavera exige un esfuerzo fuera de lo normal y de lo paranormal, parece que puedes ver crecer el césped en tiempo real, las flores no paran de salir, las hojas de hacerse más grandes y hay que tratar de que el jardín no le coma terreno a la casa y se mantenga dentro de un límite razonable, al menos hasta el verano.
No es que me duela el cuerpo, es que siento agujetas en músculos que creía que no tenía.Es muy posible que tenga que ver con que he estado el finde subida al tejado limpiándolo de arena y plantas que impedían que el agua discurriera con facilidad.
Andar a gatas con el temor de caer rodando hasta el suelo, desde una altura de dos pisos, ha influido en que haya activado partes de mi cuerpo que sentada en un sillón no se activan nunca.
Me duele todo, pero como tengo un cuerpo muy agradecido, en cuanto le meto caña me responde y después de tanto machacarlo, como me dice la Reina, estoy “cachas”, así que lo llevo bien.

Los birdys no llegaron a tres días, lo pasamos bastante mal, más que nada por la forma en que nos dejaron. La caída no resultó fatal en las primeras horas, pero sí que lo fue después. Resulta que la fuerza del golpe ya le había puesto término a su vida y nosotros sólo pudimos acompañarles hasta la despedida. Aún así, sentimos que hicimos lo correcto.
La Reina sigue aprendiendo lo que significa vivir, viendo lo que significa morir, supongo que como hemos hecho todos.

Esta maldita estación que todo lo llena de vida me hace pensar en qué momento de la mía estoy. Ya no busco pareja, no quiero reproducirme, tampoco busco nido, ni siquiera alimento para pasar el invierno, como hacen las miles de hormigas que abren sus hormigueros por todas partes.
¿Qué espero?. Creo que el inconveniente de prolongar la vida tanto es que hay que buscarle otro sentido además del obvio de crecer, buscar pareja, tener babys y sacarlos adelante.
Empiezas a pensar en el tiempo que queda y en cómo quieres pasarlo y con quien.

El otro día le decía al Oráculo que me siento tan diferente del resto de la gente que empiezo a pensar si no estoy perdiendo la perspectiva.

El Oráculo me dijo que había visto un anuncio o algo así en internet, donde salían varios tenedores sobre una mesa, todos exactamente iguales, en fila, y entre ellos había uno con las puntas retorcidas.

El slogan decía que ser diferente no implica ser útil.

Me sentí mejor. Siempre que uno siente que no depende de nadie para salir adelante se siente mejor, o al menos más fuerte.

Party

El sábado, el marido de una de mis mejores amigas, a la que conozco desde que eramos niñas, le preparó una fiesta sorpresa por su cuarenta cumpleaños.
Se puede ser más amoroso, pero es dificil.
Llevan casados unos ocho años y en todo ese tiempo habían intentado tener babys de todas las formas posibles y no me refiero al kamasutra.El caso es que ya casi habían tirado la toalla cuando llegó Iván, un bebecito precioso que ya tiene tres meses y que el día de la fiesta fue el centro de atención de todos. La alegría que trae un bebé es muy dificil de explicar, no es sólo amor y esperanza, es la forma en que te une a la gente que más quieres, es uno más que llega a la “tribu”, recuerdas los días de infancia y te ves mirando a la nueva generación, además en este caso tan esperada.

En fin, parecía que celebrábamos de nuevo los veinte y no los cuarenta.
A veces la felicidad que más te llena no tiene que ver contigo mismo, sino con los demás y me siento realmente feliz por ella, es una bendición verla sonreir después de tanto tiempo.

Birdys

Los de la foto son dos pajaritos que cayeron ayer del tejado de casa.
La Reina y un amigo suyo, al que había invitado a merendar, andaban por el jardín cuando los vieron caer en ese momento. Primero uno, el más pequeño, que fue cuando nos avisaron al Oráculo y a mi, y después el otro, que cayó cuando estábamos todos juntos “asistiendo” al primero.No es la primera vez que caen pajaritos de los nidos del tejado. Principalmente caen los días de más calor, porque allí arriba se deben freir y ayer hizo un día especialmente infernal, pero la diferencia básica que nos hizo pensar que podríamos sacarlos adelante fue que acababan de caer.
Ya habíamos intentado otras veces recuperar alguno pero no duraban ni unos minutos desde que los cogíamos, tal vez porque al ser tan pequeños se mueren de frio enseguida o por el golpe de la caida, en realidad no sabemos las razones, pero con estos al menos ha pasado ya una noche y siguen vivos.

No nos queremos ilusionar, ya le hemos dicho a la Reina que es probable que no salgan adelante, pero lo cierto es que estamos encantados de que estén aguantando como jabatos. No sé cuanta vida tendrán destinada, pero al menos la que dependa de nosotros la tienen garantizada.

El anillo de Cigé

Estupendo macro-puente el que he pasado en El anillo de Cigé.
Han sido momentos tan perfectos que empiezo a pensar si han sido reales, porque en el recuerdo están adquiriendo la luminosidad de los sueños de felicidad plena.

Durante este tiempo he pensado en aquellas cosas que callo, más que en aquellas que digo.
En qué extraño es el equilibrio que consiguen algunas emociones e ideas que hacen que no las olvide, ni tampoco las tenga en cuenta. Cómo sería enfrentarme a las situaciones que me hieren, cómo sería ir en busca de aquello que quiero.

He construido un limbo en el que habita todo lo que nunca me atreví a expresar. Los rencores que preferí olvidar, los deseos que no quise satisfacer. Dibujan una imagen bastante grotesca, unos al lado de los otros, codeándose ya como viejos amigos.

Allí está la frase sarcástica que callé, las palabras de amor que no tuve el valor de decir, el miedo a perderte, la llamada de teléfono que no fui capaz de hacer, la mirada que escondí, el abrazo que me reservé y el daño que no quise hacer, justo al lado del que no pude evitar que me hiriera.

Cuando paso tiempo en El anillo de Cigé todo se relativiza, pero nunca hasta el extremo de perder su importancia y desaparecer. Ya me gustaría.