Archivar paraAbril, 2007

Porcelana

Hace quince años exactamente, un día como hoy, a las seis y media de la tarde, caminaría hacia el altar del brazo de mi padre.Cuando aquel día me levanté por la mañana, fui consciente de que nunca más volvería a despertar en mi cama, en mi cuarto, en mi casa y que a partir de entonces mi vida sería completamente distinta.
Suelen decirme que tengo mucha imaginación, pero en esa ocasión me quedé corta.

Tanto cambió mi vida que irremediablemente cambié con ella y tanto cambié que aunque aún me reconozco, a veces siento melancolía de aquella chiquilla que era como un huracán, llena de ilusión y de vida.

No sé por qué la gente toma la decisión de compartir el resto de su vida con alguien, pero yo lo hice porque estaba completamente enamorada de él.
No hay grados para describir ese amor o lo sientes o no lo sientes y si tienes la desgracia de que te atrape, nunca te suelta, reside para siempre en tu interior sin necesidad de alimentarlo, sin necesidad de que sea correspondido.
Pero si lo es, entonces es como sentir la vida en su forma más salvaje, más pura, más dulce e intensa, sentir así es sentirse realmente vivo.

Con el paso del tiempo, de los errores, de los desencuentros y de los rencores, llega un día en que compruebas que ya no puedes sentir de esa forma, ya no tienes la ingenuidad necesaria, ni el futuro es una página en blanco, ya conoces lo que hay al final de muchos caminos, ya sabes lo que puedes esperar de las personas, del amor, de la vida.
Y aunque tal vez puedas confiar en encontrar a otra persona que encienda en tu interior la maravillosa curiosidad de conocerla, el camino que andaréis estará irremediablemente dibujado sobre el boceto del que ya compartiste una vez.

Siempre he pensado que la juventud muere el día que al pasar por delante del bar de copas en el que te diste tu primer beso con el macarra aquel, te das cuenta de que lo han cambiado por la sucursal de un banco.

Ver a los demás como van a adorar a su inflexible Dios del dinero, en el mismo lugar donde antes habían adorado al complaciente Dios del amor, te hace pensar que la dirección que la vida toma te lleva inexorablemente a un lugar.

Y tal vez ese lugar sea este, la juventud muere el día que pasas por delante de tus recuerdos más amados y te das cuenta de que los has cambiado por la rutina, la comodidad, el cinismo y la condescendencia.

En este aniversario lo que se celebra son las bodas de porcelana.
Cuando se cumplan veinte años serán las bodas de cristal, aunque después ya se empiezan a entregar medallas y joyas, llegarán las de bodas de plata, de perlas, de zafiro, las bodas de oro a los cincuenta y quien sabe, tal vez las de diamante a los sesenta. Sólo depende de nosotros dos.Y como a veces lo dicen mejor otros, aqui va una de frases sobre el matrimonio, del blog de Inner, el Pendejo Trenológico:

No te cases con una persona con la que crees que podrias vivir, sino con aquella sin la cual crees que no podrias vivir – Dr. James C. Dobson

Hay que elegir como esposa a la mujer que se escogería como amigo si esta fuera un hombre – Joseph Joubert

El matrimonio es el triunfo de la imaginacion sobre la inteligencia – Oscar Wilde

Los hombres y las mujeres a veces descubren que es difícil encontrar a la pareja deseable para el matrimonio. Puede ser cierto. Pero hay otro componente en la situación: no es suficiente encontrar a la persona adecuada, nosotros debemos ser la persona adecuada – H Jackson Brown Jr.

Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán contínuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe – George Bernand Shaw

Un matrimonio exitoso requiere enamorarse muchas veces, siempre de la misma persona – Mignon McLaughlin, The Second Neurotic’s Notebook, 1966

Dichosos los hombres que aman a la mujer con la que se casan, pero más dichoso aquel que ama a la mujer con la que esta casado – Gilbert K. Chesterton

Algunas personas preguntan cual es el secreto de un largo matrimonio. Nosotros nos tomamos tiempo para ir a un restaurante dos veces a la semana: la luz de una vela, cena, musica suave y baile. Ella va los martes, yo voy los viernes – Henny Youngman

El matrimonio debe luchar constantemente contra un monstruo que lo devora todo: la rutina – Honore de Balzac

Se necesita una rienda floja para mantener a un matrimonio fuertemente unido – John Stevenson

Nunca tengas remordimientos por lo que has pensado sobre tu esposa; ella ha pensado cosas peores de ti – Jean Rostand, Le Mariage, 1927

Es más fácil ser un amante que un marido por la sencilla razón de que es más difícil ser ingenioso todos los días que decir cosas bonitas de vez en cuando – Balzac, Physiologie du mariage, 1829

Me quedo con esta:

Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia – Samuel Johnson

Estoy completamente de acuerdo.

Arte global

En esta página podéis contribuir a crear una obra artística, o algo parecido. Se puede dibujar sólo un pequeño trazo y matizar o borrar algunos de los demás.
El de esta semana es una taza de té, que está quedando bastante bien.
A veces los dibujos que acaban saliendo son un asco, pero otras veces no están mal. Espero que hagan una exposición con todos ellos, cosas peores se han visto.

Complete

Aqui podéis encontrar uno de los mejores rompecabezas de Eyezmaze.
Se tarda bastante en acabar pero no es problema porque te guarda la partida, al menos a mi me la ha guardado. Para que la cargue hay que dar a “continue”, en vez de a “start”.Ideal para echar unas cuantas horitas de finde, creo que el mínimo debe andar por tres, que no ha sido mi caso, se me ha resistido un poquito.
Si queréis alguna pista pinchar aqui.

No hay cuchara

Hacía mucho que no veía Matrix. Es un placer comprobar como convierte en creíble sentir que la vida que vivimos no es la realidad, sentir que es un sueño o tal vez, una pesadilla.Recuerdo el impacto que me produjo Matrix la primera vez que la vi.
Da por hecho sensaciones que todos tenemos, pero que nadie reconoce por miedo a que le señalen con el dedo, ese dedo que inevitablemente suele pertenecer a algún vaina sin otra cosa mejor que hacer que ir señalando a los que no viven con el miedo que a él le aplasta.

Creo que no hay libertad más grande que la de saber que no hay límite alguno para la imaginación, todo es posible mientras lo deseamos y mientras lo soñamos.
Cual es el límite entre la imaginación y la realidad.
Cómo es la realidad que vivimos. ¿Es como la percibimos?, pero ya sabemos que cada uno la percibe de forma diferente, así que ¿como es mi realidad?.
Tengo mi propio Matrix y lo cierto es que está muy pulido, me gusta.
A veces invito a alguien a dar una vuelta y también le gusta, así que creo que objetivamente es un lugar agradable.

Lo que ya se me escapa es por qué pierdo el tiempo en bucles que sé que no conducen a ninguna parte, por qué sigo pensando en ti, por qué no cierro de una vez esa puerta que nunca más vas a abrir.

Qué necesidad estoy cubriendo con tu recuerdo, qué es lo que me falta si sé que no me falta nada.

El Trébol

La costumbre consistía en reunirse a tomar unas cervezas en los puntos de pliegue del espacio-tiempo.Al principio de los viajes en el tiempo estos puntos de reunión no existían como tales. La Agencia los tenía detectados pero en ellos no había lugares de reunión, lo que había era ni más ni menos que lo que existía en ese sitio y en ese tiempo. Podía ser un bosque, estar en mitad de un río, bajo el océano o a cientos de kilómetros del suelo.
Con el tiempo se fueron construyendo en esos puntos unos locales, en los que los Agentes podían detenerse a charlar, a cambiar impresiones de sus viajes o sencillamente a tomarse algo entre salto y salto.

El espacio-tiempo es un continuo formado por cuatro dimensiones. Tres de ellas son el espacio y una es el tiempo. Las tres que forman el espacio son la altura, la anchura y la profundidad, pero en realidad son tres aspectos de una misma dimensión. El tiempo es una dimensión diferente que está asociada al espacio de forma que son uno, sin ser la misma cosa, ni comportarse de la misma manera.

A nuestro profesor de la Academia, donde los Agentes estudiamos las nociones básicas de los saltos, le gusta describir el continuo espacio-tiempo como una cinta de velcro.
El espacio es la parte de la cinta de los ganchos, que atrapa al tiempo, que es la parte de la cinta algodonosa. A veces la cinta de algodón se escapa y crea bucles, que son los que aprovechamos nosotros para hacer los saltos.

Si pensamos en el espacio-tiempo como un laberinto en el que todos los caminos llevan a la salida, el momento presente sería el camino más corto y los momentos alternativos al presente serían los caminos más largos, que estarían formados sólo por tiempo y no por espacio.
Por eso es importante conocer con exactitud en qué momento estás cada vez que das un salto, ya que resulta irrelevante el espacio, que por decirlo de manera sencilla, siempre es el mismo.

Aquel día nos reunimos en el bar irlandés de Guolf, un yankee gigante e irreverente de pelo rojo, al que a veces le gustaba servir la cerveza lanzándola a lo largo de la barra de madera.
La jarra quedaba exactamente enfrente del cliente que la hubiera pedido y tenía tanta maestría, que se ajustaba al milímetro. Cuando la distancia pasaba los cuatro metros, su hazaña provocaba el aplauso general.

Guolf era un Agente nato, no de academia, había nacido con la facultad de ver los pliegues de forma natural, localizando uno de ellos donde vivía, en Mashpee, Massachusets.
El pliegue era tan estable que la Agencia decidió construir allí uno de los locales más importantes de la Tierra y por supuesto, Guolf pasó a encargarse de su gestión.
Se sentía muy afortunado, ya que a diferencia de la mayoría de los Agentes podía visitar con frecuencia a su familia y fue por eso por lo que lo bautizó con el nombre de “El Trébol” y grabó en la puerta de madera de la entrada un trébol de cuatro hojas, que pintó de verde.

Ya estaba cayendo la tarde, lo habíamos pasado bien contando nuestras historias a un grupo de novatos, que nos miraban con expresión de admiración.
Isabel, que era una de ellos, acababa de entrar hacía pocos meses a la Agencia y estaba en período de prácticas. Resultaba que tenía familia en Cape Cod, a pocos kilómetros de “El Trébol”.
Eran parientes lejanos, tanto, que se trataba en realidad de su bisabuelo, que en ese tiempo “real” tenía la edad de doce años.

Todos sabemos y además es uno de los primeros cursos de la Academia, que no se deben utilizar los saltos sin objetivo concreto establecido previamente, acompañado siempre de la autorización expresa de la Agencia.
Es cierto que podemos saltar a cualquiera de los locales y viajar en el tiempo asociado a ese espacio mientras estamos en ellos, pero lo hacemos con un salto desde dentro del mismo local, al tiempo que sea nuestro objetivo, nunca salimos directamente de la burbuja temporal.
Nadie había infringido antes esa norma.
Hasta que Isabel, esa tarde, lo hizo.

La más veterana en ese momento era yo, debería haber supuesto que la tentación era demasiado grande para ella y quedarme vigilándola, pero parecía una chica responsable.
Me levanté a por una bolsa de cacahuetes de la máquina del fondo del local y mientras regresaba a la mesa, la vi levantarse y caminar decidida al límite de la burbuja.

La traspasó y en ese momento, desapareció. Se hizo completamete invisible.
Me quedé petrificada, nadie nos había dicho que transgredir el sistema de saltos provocara la volatilización.
Todos estábamos paralizados de la impresión.
Entonces el shock fue aún mayor, vimos como una corriente de aire parecía moverse a través del local, como si alguien que no veíamos estuviera caminando por él.
Chaquetas colgadas de las sillas que se aplastaban, como si las comprimieran para pasar, servilletas de papel que se levantaban, un cliente se giró, mirando al aire, como si alguien lo hubiera empujado.Se abrió el portón de madera y Guolf, que estaba secando unos vasos, levantó la mirada, extrañado, esperando que alguien entrara.

Fue entonces cuando supimos por qué no se permitía salir de los locales sin autorización expresa.
Cuando se hacía de ese modo, los Agentes resultábamos completamente invisibles.

Borrasca

Me he pasado miles de horas enfrente del televisor.
Desde pequeña ha sido mi compañero en las grandes esperas, esas en las que no hay esperanza.Cuando llegaba del cole pensando que no tenía sentido el día que había vivido y que el de mañana sería igual.
Cuando llegaba de una noche de marcha pensando que no tenía sentido fingir la diversión y sabía que todas las noches serían iguales.
Cuando me levantaba por la mañana y a rastras me dejaba caer en el sofá, pensando que la mañana siguiente sería exactamente igual.

Cuantas horas he quemado mirando a la gente hablar, reir, llorar, fingir, contar historias que llenaban la mia, de alguna manera.

Cuantas historias son como la mia.

Recordar

Qué triste tiene que ser nuestra vida para que la belleza pase inadvertida.Estamos inmersos en huracanes de sensaciones que nos impiden discriminar el bien del mal, la bondad de la maldad, la libertad de la rutina, la belleza del horror.
Estamos ciegos, sordos, no sentimos calor ni frio, nos dejamos conducir por costumbres que nos aturden y nos alienan.

Olvidamos las caricias, los mejores momentos, el placer de la música, del arte, de la charla sin objeto, de estrecharnos las manos como prueba de amistad, de abrazarnos para sentirnos más allá de lo racional.
Cuanto de artista hay en cada uno de nosotros, cuantas personas se entregan a los demás y cuantas se encierran en sí mismas, sin quererlo. Cómo somos, cómo sentimos.

Hace días leí en El escondite de Iván un post que me estremeció.
La pregunta era directa:”¿Somos lo que somos o lo que sentimos que somos?”
Pinché en el enlace y vi el video.
Una chiquilla de unos quince o dieciséis años se está mirando al espejo.
Su imagen real es un esqueleto con algo de piel. Es tan terrible mirarla que no se puede mantener la vista mucho tiempo sobre ella.
Sin duda es una imagen mucho más bella su reflejo en el espejo.

Y sin embargo, la persona que se mira en el espejo sería como la música que nace del Stradivarius de Joshua Bell en el metro de NY, una obra de arte que nadie escucha, que queda ahogada en un mar de ruido, de rutina, de sopor, de horror.
Una interpretación única y magnífica sin auditorio, sin respuesta, sin ánimo ni apoyo.
Nadie puede apreciarla.
Sólo sabemos que cuando se mira al espejo ve un monstruo y creo que seguramente es, ni más ni menos, que la imagen de sí misma que ve reflejada en los ojos de los demás, su indiferencia, su insensibilidad, su incapacidad de demostrar amor.

Creo que somos como los demás nos sienten.

No puedo evitar que los demás me sientan como quieran, pero entonces, tengo el absoluto control de sentir a los demás como yo quiero.

El beso

Te acercas a mi y me siento temblar. Sigues adelante, traspasas el límite que nadie se atreve a romper y sujetándome de la cintura me acercas a ti, para besarme suavemente en los labios.Te separas y esperas un segundo a que sea yo quien continúe y lo hago, sin prisa, disfrutando cada instante.
Ahora ya nada importa, no existe nadie más, nada más.

Las yemas de mis dedos arden cuando tocan tu piel, tus manos consiguen diluir mis pensamientos, espero que este instante dure para siempre, que el tiempo se detenga y sigamos viviendo este momento, eternamente.