Archivar paraDiciembre, 2006
Felices Fiestas
El aire comienza a llenarse de la calidez con la que soñamos de niños la Navidad. Queda sólo un día para Nochebuena y los recuerdos empiezan a llamar a la puerta de la memoria.
Los días en familia, los juegos en el salón de casa, el calor de la chimenea encendida, las luces sobre el árbol, la ilusión de los regalos, los abrazos, los besos.La cena de Nochebuena con treinta en casa, jugando al escondite con los primos, el armario convertido en fortaleza inexpugnable, el mus de los mayores, los villancicos sonando de fondo, la alegría. Amanecer gritando a los cuatro vientos Feliz Navidad, saltar sobre la cama y correr a mirar por la ventana para comprobar cómo ha cambiado el mundo en un día que sientes tan especial. El desayuno de polvorones, mazapanes y alfajores.
Abrigarse mucho, que hace frío, sin olvidar los guantes, que luego los dedos duelen. Y salir al jardín y correr y reir y jugar, y ser feliz, porque durante estos días sabes que todo el mundo se siente así.
El día de fin de año, los trajes de fiesta, las pajaritas y los tacones, los abrigos largos, los perfumes. La cena en casa de los tíos, la música, las uvas y las doce campanadas, o catorce, o dieciséis. Las felicitaciones, las llamadas de los que están lejos, los recuerdos a los que ya no están, la bienvenida al nuevo año cargado de esperanza.
Las compras de última hora por la Puerta del Sol, inundada de luces, el roscón de Reyes mojado en Cola-cao, el insomnio del deseo de dormir y que llegue ya el día siguiente.
El koala blanco, el tanque y el exin castillos que dejaron los Reyes Magos, los caramelos que se les han caído del saco, y que hacen un caminito que va del árbol a la calle, perdiéndose a lo lejos, en la nieve.
La ilusión cumplida, la alegría de comprobar que los deseos pueden hacerse realidad, para todos.
Sentir que es tan fácil ser feliz.Pues eso, Felices Fiestas.
Toda mi vida
Y como cada mañana me retraso.
Porque cuando voy a despertarla no sé como estará, y no sé si tendrá humor como para levantarse alegre, o si tendré que ir animándola, contándola que hay que sonreir para que el sol nos salude, que está mejor que ayer, o que la semana pasada, que tal vez hoy irá a mejor… sabe que miento.
Y se me clava el odio en el pecho, y me gustaría poder luchar contra lo que fuera, menos contra lo que tengo delante, torturándola, sin medios para saber qué le pasa, sin poder para conseguir que desaparezca.
Puedo enfrentarme a lo que sea, pero no a esto.
Cada día me reinvento la vida y se la escenifico, todo va a ir bien, tus compañeros dejarán de amargarte la vida cuando se te pase, son sólo niños… y me mira y me dice que no puede más, y la digo que vamos a ser fuertes, que vamos a aprender a superarlo porque eso nos hará mejores, porque ya nos hace mejores, y son palabras vacías, siempre palabras vacías que tratan de llenar momentos de dolor que no deberían existir, y la tengo que llevar al colegio, y sé que sufrirá, y me tengo que marchar de su lado, y cuando vuelva del colegio volveré a mirarle a los ojos y sabré, exactamente, cuanto ha sufrido, subirá al coche y la preguntaré qué tal todo, y me dirá que bien, y fijará su mirada a lo lejos, a través del cristal, sin sonreir, y desearé desaparecer.
Adictos al amor
Ese es el título de un artículo que acabo de leer. Podía haber escrito un post largo y aburrido acerca del amor, la dependencia, la obsesión, las hormonas y no sé cuantas cosas más que sólo conozco, desgraciadamente, por propia experiencia, pero “paqué”, si otros dedican su vida a estudiar el tema y lo dicen muchísimo más clarito. Ayer no fue un buen día. Estoy pensando plantearme dejar esto del amor, es peor que la nicotina, y desde que he dejado de fumar me encuentro genial.
Tunguska
Es posible que ya se estuvieran haciendo viajes en el tiempo y no pudiéramos darnos cuenta. La creencia general de que cualquier cambio en el pasado supondría el caos y la destrucción total de la humanidad, no tiene mucho sentido. Sencillamente cambiaría el curso de la Historia.Leo en Menéame una noticia sobre Tunguska y se podría pensar, teniendo toneladas de imaginación, que fue una explosión provocada desde el futuro.
Los Estados Unidos de América, en plena guerra fria, deciden que no hay forma de acabar con la amenaza comunista. Están armados hasta los dientes y no parecen querer rendirse y abrazar las obvias bondades del capitalismo.
Desesperados, se dedican a invertir montones de dólares en cualquier tipo de estudio que les pueda hacer salir de ese empate, y subvencionan investigaciones sobre telepatía, telequinesia, astrología, reflexología podal, o viajes en el tiempo.
Un par de fisicos de la Universidad de Colorado, amigos de la infancia, que hacían sus primeros experimentos en el garaje de su casa, consiguen que su mascota, un ratón llamado Algernon, desaparezca por unos minutos, exactamente tres.
Cuando regresa de su viaje temporal se encuentra bien, es tres minutos más joven y sus dueños millones de dólares más ricos.
Esto ocurrió es 1966.
A pesar de ser uno de los mayores logros de la humanidad jamás salió a la luz, no recibieron el Nobel y de hecho, nunca se ha conseguido probar que fue realidad.
Aunque la historia ya no es como debería ser.
La guerra fria acabó con la rendición de la URSS, que de un día para otro se deshizo en pedacitos.
Investigadores internados de por vida en el Centro Psiquiátrico de Massachusets, aseguran que en el curso normal de la Historia, la revolución comunista consigue extenderse a Europa entre 1920 y 1930, lo que resultará decisivo para acabar con la hegemonía capitalista al final del siglo XX, y que eso no llegó a suceder porque la explosión provocada por una bomba nuclear de 15 megatones en Tunguska hizo pensar a gran parte de los seguidores de la revolución que era una “advertencia divina”, que les indicaba, nítidamente, que ese no era el camino.
Enlarge your ego
Vuelvo a linkar la TiraEcol.
Han estrenado nueva web, o no, el caso es que para mi es como si la hubieran estrenado, porque es la primera vez que entro, y joer qué diferencia con la de antes. Hasta he podido elegir el tamaño, y es que, por supuesto, como en todo, el tamaño importa.
10 encuentros
De vez en cuando hago búsquedas en google de palabras o frases, a ver qué sale, y se me ha ocurrido poner la frase que da título a este blog, “el color del cristal”.
Qué curioso, en primer lugar encuentro que alguien ha escogido la misma frase para su blog, aunque el contenido no tiene que ver, ofrece opiniones en respuesta a preguntas concretas. Ya me gustaría a mi tener no ya las respuestas, sino las preguntas.En segundo lugar está este blog. Siempre me dá cierto pudor ver que puede aparecer en un lugar al que cualquiera puede acceder, aunque bueno, eso forma parte del juego. Si fuera un diario que nadie fuera a leer, no tendría por qué escribirlo.
En tercer lugar encuentro un post de un blog sobre cine, acerca de una peli de Woody allen, colega cosectario de Mensa USA. Después de leer la crítica me he convencido de que tengo que ir a ver esa peli.
Sigo a un artículo de una revista sobre literatura infantil y juvenil. El padre de la autora le decía cuando era niña que la realidad depende del color del cristal con que se mira. Ese es el sentido de la vida. Seguro que tuvo una infancia feliz y es una persona feliz.
Cruzo el charco y aterrizo en un portal de Uruguay, justo en una entrada de un foro sobre política, que comienza diciendo que la historia la escriben los vencedores. Bueno, la experiencia me ha enseñado que más bien la escriben los que quedan en pie.
De un salto de canguro me voy a Australia, al post de un blog de un argentino, muy lejos de casa. Me llama la atención la foto, unos ojos azules como los de la Reina.
Después de perderme en ese océano, llego a un post del blog de una consultoría. Nunca he sabido para qué sirven las consultorías, creo que te dicen lo que ya sabes con mucho boato y aplomo, como cuando alguien te quiere vender algo que no necesitas, porque ya lo tienes.
Sigo a un artículo sobre la guerra de Irak. Aunque lleva fecha de 2004 podría haber sido escrito hoy mismo. Parece que habla de los colores del cristal, pero no, su cristal es monocolor, así que igual le sirve de ejemplo el siguiente post de un blog, que contiene sólo una imagen. Ojalá la hubiera visto cuando escribí mi entrada del color del cristal, es justo lo que buscaba.
Continúo navegando y llego a otro artículo, esta vez sobre terrorismo. Lo leo y me asombro. Cuando el cristal se rompe ya no puede contener ningún color. No se puede hablar de colores, hay que inventar un nuevo cristal.
Hago recuento, ya llevo 10 encuentros, lástima que el último haya sido precisamente este, o no, tal vez con este blog trato de inventar un nuevo cristal.
El cielo de Orión
El otro día fuimos a comprar el disfraz que la Reina llevará en la función de Navidad. Después de buscar en varios sitios y no encontrar nada, pensamos desesperados donde comprarlo, y me acordé de una tienda pequeñita que había en el Zoco de Pozuelo. Cuando ibamos llegando comenté al Oráculo que hacía mucho tiempo que no pasábamos por allí, y calculando, resulta que hacía más de diez años.Bajamos del coche y desde el parking, miramos hacia la entrada por la que antes pasábamos cada fin de semana, cuando ibamos al cine, o de compras, o a jugar un billar.
Sobre la puerta ya no estaba el gigantesco ventilador.
Lo recordaba tan grande como la puerta, girando siempre muy lentamente, con un zumbido rítmico y lúgubre.
Una noche de invierno, cuando llegábamos a la última sesión del cine y no había nadie, y comenzaba a condensarse la niebla hasta conseguir transformarse en fina lluvia, mirando la cúpula de la entrada, con el ventilador en el centro y el vapor saliendo a través de él, imaginamos que estábamos en Blade Runner, con Nexus diciendo:
“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas en el cielo de Orión. Brillar Rayos C en la oscuridad, cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos instantes se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”
Por eso desde entonces, cada vez que cruzábamos la puerta decíamos… “todos esos instantes se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia“, y desde la primera vez que lo hicimos, ya daba igual si lucía el sol y eran las dos de la tarde, siempre recordábamos la sensación de aquella noche, y al pasar por la puerta repetíamos la frase.
Así que el otro dia, como si hubiéramos viajado a través del tiempo, el Oráculo y yo nos cogimos de la mano, y mientras cruzábamos la puerta, aún sabiendo que todo había cambiado, volvimos a decir… “todos esos instantes se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia“, y entonces supimos que ningún instante se pierde, que todo regresa, en el momento justo, con la mirada perfecta, con la sonrisa de complicidad de dos que siempre han sido uno.
