Archivar paraFebrero, 2006

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Llegaba tarde, la luz de las farolas brillaba en el agua del asfalto y salpicaba sus botas, mientras corría hacia la puerta del bar.
No sabía si él acudiría a la cita, hacía mucho tiempo que había perdido la esperanza de encontrarlo de vuelta al sitio de reunión, pero aún así siempre iba, esperando volver a verle.

Cruzó la puerta y echó un rápido vistazo al local, había llegado ya la mayoría de la gente pero él no estaba, sintió una punzada de decepción en el estómago, realmente era lo que esperaba, pero no por esperarlo el dolor disminuía. Sintió ganas de dar la vuelta y marcharse, pero siguió adelante, se tomaría algo y después volvería a casa, a seguir soñando con otra vida diferente.

Se acercó a la barra y pidió una cerveza, mientras la servían miró alrededor buscando alguien interesante, sin encontrarlo. Se quitó el abrigo y distraídamente fue a colgarlo en el perchero que tenía detrás, entre las mesas, pero estaba repleto, así que la tarea resultaba demasiado complicada.
Dejó la cerveza en una mesa y ya con las manos libres consiguió colgarlo sin que los demás abrigos cayeran al suelo. Cuando fue a coger la cerveza se giró y miró hacia la puerta y en ese preciso momento él entraba por ella.

El tiempo se detuvo, se quedó mirandole tratando de distinguir su imagen real de la que tantas veces había soñado, había pasado tanto tiempo desde la última vez que le vió que se sentía como si le hubieran ofrecido un regalo eternamente soñado y deseado.

Retiró rápidamente la mirada y fingió indiferencia, esperó a que el corazón dejara de saltarle en el pecho, y cuando se había asegurado de que no había nada que pudiera delatar lo que sentía, se acercó a él y le saludó, con la esperanza de que algo hubiera cambiado.

Hablaron toda la noche, el bar se fue quedando vacío y llegó el momento de marcharse. Sabía que nunca podría cambiar las cosas, que no podía esperar nada más de él, y mientras le decía adiós el amor se transformó en soledad.

Tentetieso


Soy tan gilipollas que me ilusiono de verdad con la gente, y con la ilusión nace la confianza, el cariño y demás estupideces que después rebotan en la realidad y vuelven en forma de decepción, traición y rencor, y claro, tampoco es eso, no hay que exagerar, en ningún sentido.

Es exagerado ilusionarse con gente a la que estás conociendo, confiar en ellos y para colmo cogerles cariño, y también es exagerado decepcionarse, sentirse traicionado y cogerle manía a alguien cuando descubres que te está engañando, en fin, no hay para tanto, lo que se cae del pedestal no son personas reales, sino sólo la imagen distorsionada que tenía de lo que podían llegar a ser.

Cuando me enteré de que TTT existía y de que en esa lista estaban los que creía que podían ser mis amigos no me pilló de sorpresa, sabía que eran así, pero es como si pillas a tu pareja poniéndote los cuernos, en fin, sabes que esas cosas pasan, pero si las ves, el nudo en el estómago no se te quita para el resto de tu vida. Lo sé por experiencia.Es un antes y un después, las relaciones no pueden volver a ser como eran, se pueden reinventar o se puede pasar página, pero en ningún caso se puede volver atrás. Y la verdad, casi mejor que sea así.

Esto sí que es nevar

Santo Dios, pero qué frio, qué nevada y qué tiempo de locos está haciendo.
Esta foto la tomé ayer a las ocho de la mañana en la puerta de casa, aún no había salido el sol, por eso tiene ese tono gris acero tan increíble, y sin embargo, la realidad era mucho más sobrecogedora, realmente parecía que había amanecido en otro planeta.El sábado no sé ni lo que pasó, porque estuve en la cama con un catarro o algo, y cuando me levanto el domingo veo esto y casi que me dieron ganas de volverme a acostar, pero no, el Oráculo la Reina y yo hicimos medio muñeco de nieve, jugamos, nos tiramos bolas y nos lo pasamos pipa.

La verdad que mi jaula de oro tiene su aquel, de vez en cuando el paisaje cambia y parece que la vida sigue y todo.

Sin tiempo

El amor recorre una y otra vez los pliegues del alma, los acaricia, los colma, con el ritmo pausado y nostálgico del viento de primavera sobre las hojas de los álamos. ¿Para qué queremos el tiempo? si no es para malgastarlo en aquello que nos seduce y nos tienta.

La relatividad de nuestra existencia nos hace contemplar la vida como un suspiro, llenemos nuestros pulmones de aire y consigamos transformarlo en un huracán que consiga alcanzar la ansiada eternidad que jamás veremos.

Al nacer tenemos la certeza de que vamos a morir, y a las puertas de la muerte, tenemos la certeza de que la vida es sólo lo que hemos hecho de ella.

20 años después

Aires de tierras gallegas que acariciaron nuestros rostros aquel amanecer, cuando el sol despuntaba en el Atlántico y sólo el quejido de las gaviotas rompían el sobrecogedor silencio.
Aún no nos atrevíamos a hablar de amor, pero en nuestros ojos el universo estaba colmado de él.Mi amigo, mi Señor, mi Rey, no hay vida sin ti, no existe nada más allá de tu deseo. Mi amor, mi luz, mi Dios, aquel día nací en ti y veinte años después sigo creciendo alimentada en tu pasión.

M.

Algunas cosas no tienen la importancia que uno quiera darles.
M. es importante para mi, haga lo que haga. Aunque intente que deje de serlo, aunque trate de olvidarlo, aunque me repita que no hay absolutamente nada que hacer.

Sinceramente no he visto una forma menos práctica de pasar el rato, debe ser que estoy pagando por algo terrible que hice en otra vida, porque si no, no me lo explico.

Endurance


El Oráculo me hablaba de lo que ocurre cuando una fuerza imparable se encuentra con un obstáculo insuperable.
Creo que cuando eso ocurre el tiempo se detiene, esperando a que las leyes de la fisica cambien, y uno de los dos ceda el paso al otro.Para mi, el tiempo se detuvo hace mucho, tengo la sensación de estar esperando a que las leyes de la fisica que rigen el universo den una voltereta y me saquen de aqui, porque no sé ceder, no es que no quiera, es que no puedo, no olvido, las emociones regresan tan vivas como cuando las sentí por primera vez, se suman y me impiden olvidar. No olvido que si cedo, lo que soy morirá.

Porque la gente ha olvidado que si cedes, mueres. No importa lo poco que cedas, puede ser que la primera vez ni siquiera le des importancia, es más cómodo, cualquiera puede entender que cedas en tan poca cosa. Y cuando después cedes en algo más importante para tí, el argumento es el mismo, todo el mundo lo hace, y corren a consolarte, para después decirte que cedas hasta donde lo han hecho ellos. Lo haces y pasas incluso a consolar a los que te rodean, diciendo que cedan, que no pasa nada, que es muy cómodo y que todo el mundo lo hace.

Es cierto, todo el mundo lo hace, pero es porque han olvidado que cuando cedes, aunque sea un milímetro, estás muerto. En el Endurance lo tenían muy claro, la naturaleza se lo gritaba a cada minuto que pasaba.

No puedo reprochar a la gente que esté muerta, pero sólo puedo vivir con quien disfruta de la vida, con quien me llena, me hace vibrar, me hace reir, pensar, o incluso llorar.

Creo que después de tanto tiempo juntos, de tantas experiencias, lo que más valoro y amo del Oráculo es que nunca ha cedido en nada, nunca, y si el tiempo debe detenerse por eso, que lo haga, estoy segura de que podré acostumbrarme.

Coincidencia

El otro día por la mañana busqué una rima que dice:
“Los suspiros son aire y van al aire,
las lágrimas son agua y van al mar,
dime mujer, cuando el amor se olvida,
¿Sabes tú adónde va?”
Estuve leyendo algunas más, y se me pasó la mañana con Bécquer.

Cuando por la tarde bajé el correo, recibí un email de mi amigo Gaiar, con una poesía de Bécquer.
Habrá quien diga que es una coincidencia, pero creo que se equivoca.
No sé qué es, pero es maravilloso.